Y TÚ, ¿ERES UNA PERSONA ENERGIZANTE?

Que la energía se contagia, se pasa, se transmite, se pega, es algo conocido por todos. Que hay personas que quitan y otras que aportan energía también, pero, ¿cómo ser una persona energizante? ¿Cómo transmitir buena energía? En el entorno laboral, es más importante de lo que nos pensamos, pues de ella depende buena parte de nuestro desarrollo profesional.

Energizar es focalizarse en las posibilidades más que en los problemas; es ayudar a los otros a sentirse plenamente energéticos; es conocer la meta pero ser flexibles en el camino; es mantener la integridad entre lo que decimos y lo que hacemos; es creer en la importancia de cada persona.

La energía es un recurso vital personal y organizativo que, además, se retroalimenta. Cuantas más personas energicemos, mayor será nuestro rendimiento individual.

 

Y… ¿cuándo nos energizamos?

Cuando creamos una visión positiva, cuando contribuimos a una conversación, cuando las personas están presentes y atentas, y cuando interactuamos y sentimos que avanzamos. Todos esos momentos en que creamos emociones positivas estamos energizando.

Un jefe energizante, por ejemplo, estimula a los empleados a sentirse comprometidos en el trabajo. Un empleado energizante construye conexiones de alta calidad. Una organización energizante crea eventos con un enfoque explícito, y utiliza herramientas que promueven la cultura de ayudar al otro, de colaborar con el otro, de atender al otro. Así se genera un clima de cooperación, compromiso y confianza que saca lo mejor de uno mismo.

Toda organización puede tener su mapa energético según la energía de las personas que trabajan en ella. ¿Os animáis a dibujar el vuestro?

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